Zombis como telón de fondo

Aproximación a las claves de la serie de Kirkman, The walking dead, de la que se ocupa una muestra exhibida en el GCED

Por Eduardo Serradilla Sanchis

¿Se imaginan si un día se levantaran y no pudieran abrir la página de Facebook, para ver qué habían colgado sus respectivas amistades? Más de uno pensaría que el Apocalipsis está llegando y que, de ahí a ver a los muertos saliendo de sus tumbas, solamente hay un paso.

Cierto es que, si esto sucediera, los zombis serían todos aquellos que ya no sabrían qué hacer sin colgar las tropecientas mil fotos, aunque me temo que ésta no fue la motivación que llevó a George A. Romero a escribir y, posteriormente, rodar La Noche de los Muertos Vivientes.

Hasta ese momento, los zombis eran unos seres carentes de voluntad, al servicio del hechicero de turno y/o el malvado científico. Sin embargo, cuando Romero rodó su película, estos mismos zombis se convirtieron en unos seres voraces, cuya única motivación era hincarle el diente a los pobres humanos que se cruzaban en su camino.

Tras la primera de sus películas, en donde no hay supervivientes entre los protagonistas, Romero rodó otras dos historias desarrolladas en un mundo plagado de zombis, en las cuales sí había supervivientes. No obstante, a los espectadores siempre les quedaba la duda de qué les pasaba a esos supervivientes después, una vez se leía Fin.

Por curioso que pueda resultar, la respuesta a esta pregunta no llegó desde el mundo del cine, sino gracias a una serie de cómic. A finales del año 2003 llegaba al mercado el primer número de la serie The Walking Dead, escrita por el guionista Robert Kirkman con dibujo de Tony Moore. The Walking Dead pretendía, según el propio Kirkman, contar aquello que las películas de George A. Romero o Lucio Fulci obviaron. La serie utiliza a los zombis como telón de fondo para relatar los problemas que rodean a las relaciones humanas, en especial cuando éstas se ven sometidas a un ambiente tan hostil como en el que se desarrolla la trama. En ella, Robert Kirkman vuelca todas sus querencias, tanto su gusto por la mitología zombi como su habilidad para tejer intrincadas relaciones personales que van complicando la trama.

Con el paso de los años, la serie ha ido ganando en intensidad y en popularidad, aunque el espaldarazo definitivo le ha llegado con el estreno de la adaptación televisiva, la cual comenzó su andadura el 31 de octubre del año 2010. Gracias a dicha adaptación, el mundo de los zombis, walkers, o muertos vivientes se ha convertido en uno de los temas de conversación favoritos de personas de todo tipo y condición, muchas de las cuales no sabían quién era George A. Romero o, mucho menos, Robert Kirkman.

Esta exposición pretende contar en qué se parecen ambas series y en qué se diferencian, haciendo especial hincapié en la versión gráfica, pero sin dejar a un lado los aciertos de la versión televisiva. La exposición termina mostrando aquellos caminos que ya ha recorrido la serie gráfica y que puede que, en un futuro cercano, recorra también la serie televisiva.

El resto de las cuestiones que puedan surgir se pueden resolver leyendo la serie que, mensualmente, publica la editorial Image o leyendo los tomos recopilatorios publicados en España por Planeta DeAgostini, además de seguir la serie de televisión.

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