El GCED inagura la muestra ‘Canarias y el Cómic’

El Gran Canaria Espacio Digital inagura la muestra ‘Canarias y el Cómic’

El día 8 de febrero la salas del citado centro gestionado por el Cabildo grancanario recorre los universos de varios ilustradores de referencia y series de éxito y culto como la americana The walking dead

El Gran Canaria Espacio Digital inaugura mañana miércoles, día 8 de febrero, la muestra Canarias y el Cómic, una exposición que desde distintas perspectivas realiza un recorrido por lo que ha sido la historia del noveno arte en las Islas, a través de la obra de algunos ilustradores de referencia.

La exposición, incluida en el programa del Gran Canaria Comic-Fest que hasta el día 18 de marzo tiene lugar en el citado centro cultural que gestiona la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo grancanario que preside Larry Álvarez, se completa con otros sugerentes apartados para el visitante como la sección dedicada al universo de Robert Kirkman, creador de la exitosa serie televisiva The walking dead; dos secciones que albergan trabajos de dos importantes ilustradores canarios, Eduardo González y Ero Pinku, así como otra más que recoge buena parte del trabajo del valenciano Francisco Ruizgé, un artista de referencia de la viñeta española. Finalmente, las salas expositivas habilitadas en el Gran Canaria Espacio Digital ofrecen la muestra One Piece versus Dragon Ball, articulada alrededor de las dos series manga de Eiichiro Oda y Akira Toriyama, que han pulverizado todos los registros de venta en Japón.

 

ERO PINKU Y EDUARDO GONZÁLEZ

González nace en Santa Cruz de Tenerife en 1970. Se licencia en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna en 1993. A partir de aquí va a realizar su actividad laboral como dibujante, diseñador e ilustrador, primero en revistas y comics de ámbito nacional: Azoth, Como vacas mirando el tren, 451º, y últimamente Dos veces Breve, ilustrando guiones de Quim Bou, así como para revistas generalistas dentro del archipiélago: Canarias gráfica y Canarias Ilustrada.

Es ya en el año 1999 cuando comienza a colaborar con el diario, La Opinión de Tenerife, relación que se mantendrá durante diez años, creando La venta de Floro, Becarios (editado en tomos recopilatorios) y Don y doña (con guión de Juan Luís Calero). Algunas de sus caricaturas fueron expuestas en la sala de exposiciones del Parlamento de Canarias en el año 2008 dentro de las Primeras jornada de Humor Gráfico Canario organizadas por el Club La Opinión.

Su experiencia como ilustrador en el mundo editorial se centra en la novela infantil-juvenil, libros de texto y ensayos (editoriales Idea, Afortunadas o Ra-ma, entre otras) donde doto de imágenes a más de una veintena de títulos. En el año 2010 gana el segundo premio de la Bienal internacional de caricatura y dibujo humorístico de Santa Cruz de Tenerife.

Actualmente se ocupa del apartado de humor gráfico dentro del diario digital El blogo feroz, dirigido por Carmen Ruano y en diciembre del presente año se publicó Dentro de la Noche su primer álbum a nivel nacional con Dolmen editorial.

Formada como arquitecta en Las Palmas de Gran Canaria, su ciudad natal, Ero Pinku decidió ampliar su formación artística asistiendo a cursos de animación tradicional y digital, participando finalmente en dos cortos del director Damián Perea. Ha realizado carteles para las dos primeras ediciones del Salón del Manga de Gran Canaria y para el Festival del Manga de Las Palmas 2010, además de participar en un calendario solidario para la ONG Save the children junto a otros artistas internacionales e ilustrar trabajos para la editorial Nowevolution, ESTUDIO XIII (México) y Kamikaze Factory Studio. También ha colaborado en varios dôjinshi y fanzines como Supeingo. Fue finalista en el III concurso de manga de Norma Editorial y ha ganado varios premios y menciones especiales en certámenes de ilustración, diseño, fotografía y cómic, como son, entre otros, las Jornadas del Cómic de Las Palmas.

MUESTRA DEDICADA A FRANCISCO RUIZGÉ

Francisco Ruiz Gutiérrez, Ruizgé (Callosa de Segura. 1968)

De formación autodidacta en la Facultad de Bellas Artes de Valencia, el último año de licenciatura lo pasa en París, estudiando en la École National des Beaux-Arts. Aquí aprende algo de vital importancia en su carrera, francés.

En 1997, entra en una de las cofradías de historieta con más solera de España, la tertulia del Pegaso en Valencia, con Rafa Fonteriz, Jesús Yugo, Álvaro Pons, Juanvi Chuliá, Joan Marín, entre otros. En semejante ambiente era previsible que terminara dibujando tebeos. En 1999 con guión de Rafa Marín, queda finalista en el I Concours Européen de BD Arte/Glénat con la historia La sed de las Panteras. Tras esto y ante la ruina que supone la historieta en España, siguiendo nuestra tradición de exilios que se remonta al siglo XV se va dibujar para Francia.

Recala en la editorial Soleil donde realiza los cinco tomos de la serie Luxley (2006 – 2011. Edición española en 001 Ediciones) con guión de Valérie Mangin y participa en la serie La Geste des Chevaliers Dragons (2009) con guión de ANGE. En enero 2012 se publica en Francia su colaboración en la serie Promethée guionizada por Christophe Bec. Actualmente de nuevo para Soleil prepara el primer tomo de la serie Indecible con guión de Patrick Renault.

EL UNIVERSO DE ROBERT KIRKMAN

PRESENTACIÓN DE LA EXPOSICIÓN DE ROBERT KIRKMAN

Por Eduardo Serradilla

¿Se imaginan si un día se levantaran y no pudieran abrir la página de Facebook, para ver qué habían colgado sus respectivas amistades? Más de uno pensaría que el Apocalipsis está llegando y que, de ahí a ver a los muertos saliendo de sus tumbas, solamente hay un paso.
Cierto es que, si esto sucediera, los zombis serían todos aquellos que ya no sabrían qué hacer sin colgar las tropecientas mil fotos, aunque me temo que ésta no fue la motivación que llevó a George A. Romero a escribir y, posteriormente, rodar La Noche de los Muertos Vivientes.

Hasta ese momento, los zombis eran unos seres carentes de voluntad, al servicio del hechicero de turno y/o el malvado científico. Sin embargo, cuando Romero rodó su película, estos mismos zombis se convirtieron en unos seres voraces, cuya única motivación era hincarle el diente a los pobres humanos que se cruzaban en su camino.
Tras la primera de sus películas, en donde no hay supervivientes entre los protagonistas, Romero rodó otras dos historias desarrolladas en un mundo plagado de zombis, en las cuales sí había supervivientes. No obstante, a los espectadores siempre les quedaba la duda de qué les pasaba a esos supervivientes después, una vez se leía Fin.

Por curioso que pueda resultar, la respuesta a esta pregunta no llegó desde el mundo del cine, sino gracias a una serie de cómic. A finales del año 2003 llegaba al mercado el primer número de la serie The Walking Dead, escrita por el guionista Robert Kirkman con dibujo de Tony Moore. The Walking Dead pretendía, según el propio Kirkman, contar aquello que las películas de George A. Romero o Lucio Fulci obviaron. La serie utiliza a los zombis como telón de fondo para relatar los problemas que rodean a las relaciones humanas, en especial cuando éstas se ven sometidas a un ambiente tan hostil como en el que se desarrolla la trama. En ella, Robert Kirkman vuelca todas sus querencias, tanto su gusto por la mitología zombi como su habilidad para tejer intrincadas relaciones personales que van complicando la trama.

Con el paso de los años, la serie ha ido ganando en intensidad y en popularidad, aunque el espaldarazo definitivo le ha llegado con el estreno de la adaptación televisiva, la cual comenzó su andadura el 31 de octubre del año 2010. Gracias a dicha adaptación, el mundo de los zombis, walkers, o muertos vivientes se ha convertido en uno de los temas de conversación favoritos de personas de todo tipo y condición, muchas de las cuales no sabían quién era George A. Romero o, mucho menos, Robert Kirkman.

Esta exposición pretende contar en qué se parecen ambas series y en qué se diferencian, haciendo especial hincapié en la versión gráfica, pero sin dejar a un lado los aciertos de la versión televisiva. La exposición termina mostrando aquellos caminos que ya ha recorrido la serie gráfica y que puede que, en un futuro cercano, recorra también la serie televisiva.
El resto de las cuestiones que puedan surgir se pueden resolver leyendo la serie que, mensualmente, publica la editorial Image o leyendo los tomos recopilatorios publicados en España por Planeta DeAgostini, además de seguir la serie de televisión.

ONE PIECE Vs DRAGON BALL

¿Qué tienen en común la leyenda del Rey Mono y la serie Vikie, el vikingo? A corto plazo, ambas son aventuras y entretenimiento puro. A largo plazo se trata de las aventuras que inspiraron a dos autores a crear historias que terminarían por maravillar a muchos, incluidos el uno al otro. Me refiero, por supuesto, a Akira Toriyama y a Eiichiro Oda, autores de las series Dragon Ball y One Piece, respectivamente.

Orígenes

En 1985 -y tras el éxito cosechado con su anterior obra, Dr. Slump-, Akira Toriyama comenzó a planear un nuevo manga. Sucedió que, por aquella epoca, el mangaka era un gran aficionado a las películas de Jackie Chan, y en especial de Drunken Master (El luchador borracho), lo que le inspiró a dibujar un manga acerca del kung fu. Su primer intento, un one-shot llamado Dragon Boy, le trajo respuestas positivas de sus lectores, por lo que decidió seguir ese camino. Decidido a usar una ambientación diferente a su anterior trabajo, la cual era occidental, empezó a planear un escenario chino, lo cual lo llevó a tomar como base el clásico Viaje al Oeste.

Al principio, la historia no se separó mucho del clásico; es decir, una historia en apariencia muy simple que cuenta las peripecias de Son Goku, un niño de 5 años con cola de mono, que, tras la muerte de su abuelo Son Gohan, vive solo en el bosque sin que ello le turbe lo mas minimo. Son Goku, además, es extrañamente fuerte y hábil con las artes marciales y sus únicas posesiones se limitan a una misteriosa bola de 4 estrellas y un bastón que se alarga o encoge a su voluntad. Su estatus quo cambia radicalmente cuando se cruza en su camino Bulma y le habla de las bolas de dragón. Comienza así la aventura y ya nada sería igual.

La historia se desarrolla y abigarra hasta adquirir identidad propia, batir todos los récords de venta en el archipiélago nipón -160.000.000 ejemplares vendidos- y convertirse, por derecho propio, en el manga de toda una generación. El autor tenía pensado terminar después de la derrota de Freezer (primer final), pero luego, por imposición editorial, lo pospuso a la muerte de Cell (segundo final) hasta que llegó el final tras la saga de Boo. Al seguir adelante, el argumento se fue separando cada vez más del cuento original chino, incluyendo enemigos cada vez más fuertes.

Su autor, Akira Toriyama, se convertía con Dragon Ball en uno de los maestros del Shōnen manga (cómics para chicos) más importantes hasta el momento. La popularidad de la serie fue tal que transcendió las fronteras niponas adquiriendo una suerte de vida propia más allá de la viñeta, y más allá del propio autor que completó 42 tomos durante 10 años y 6 meses, diseñó algunos personajes para películas y series y, exhausto, tuvo que dejar que su criatura caminase, sin su supervisión, por caminos ajenos al mundo editorial. Se ha rumoreado, a menudo, el regreso de Akira Toriyama con nuevos numeros de Dragon Ball, pero el autor no se pronuncia en tal sentido y, si el mundo del manga peca de algo, es de saturar el mercado a la que surge una buena idea.

Uno de los miembros de esa generación que quedó absolutamente alucinado con la obra de Toriyama fue Eiichiro Oda. Inspirado por las historias de piratas desde su más tierna infancia, gracias a la serie Vickie, El vikingo y por la obra de Toriyama, en especial Dr Slump y Dragon Ball, creó el Shōnen manga One Piece. La idea le vino desde pequeño, cuando cursaba el 7º grado, A One Piece lo precedio Romance Dawn, donde ya se veían claros antecedentes de la obra que lo haría famoso.

One Piece se publicó, finalmente, en la revista Shōnen Jump, de Shūeisha, en 1997. Se trata de la misma revista que vio el nacimiento de Dragon Ball, años atrás. El manga de Oda cuenta la historia de Monkey D. Luffy, un chico extrañamente fuerte que comió las nueces de belcebú y, a cambio de no poder nadar, ahora es un chico de goma. Su sueño es convertirse en el próximo Rey de los Piratas, puesto vacante tras la ejecución de Gold D. Roger, el último Rey de los Piratas. Llama la atención la habilidad de su poder, que le permite estirar el brazo igual que Son Goku hacía con su vara mágica. ¿Coincidencia? Tal vez, pero en el transcurso de la obra encontramos varias…

En la actualidad, la serie One Piece sigue abierta y no tiene visos de acabar pronto. Ya ha superado en 19 tomos a su serie de referencia, -Dragon Ball- y, al alcanzar el tomo número 61, consigue, con sus 200.000.000 ejemplares vendidos, el título de manga más vendido en la historia de Japón, desbancando a Dragon Ball. No es éste el único récord batido. One Piece también es el manga con mayor primera tirada de la historia, un récord que ya es habitual que vaya rompiendo, sistemáticamente, la obra de Eiichirô Oda a la salida de cada nuevo tomo. A la salida del tomo 61 se pusieron en circulación, en todo Japón, la friolera cantidad de cuatro millones de ejemplares de la primera edición.

Escenarios

Las aventuras de Son Goku y las de varios personajes de Toriyama se desarrollan en un planeta denominado Dragon World. Este nombre, en realidad, es posterior a Dragon Ball y no solo se refiere al planeta, sino que también alberga todo un universo e, incluso, una mitología propia. Este nombre empezó a dársele en recopilaciones posteriores de la obra del autor para explicar un viejo capricho del sensei Toriyama por combinar, en la misma historia, a sus personajes. De esta forma, Son Goku visitará a Arale (de la serie Dr. Slump) en villa Pingüino y Arale se pasará a dar una vuelta por las aventuras de Son Goku en Dragon Ball.

Toriyama planteaba, en Dragon Ball, un escenario que, al principio, parecía cualquier paisaje chino de montaña. Sin embargo, en pocas páginas, éste evoluciona hacia un mundo más propio de la obra Xenozoic Tales, de Mark Schultz, plagada de Cadillacs y dinosaurios. En Dragon Ball, el autor hacía habitual el encontrarnos por el bosque con seres antediluvianos, fantasmas, brujas, demonios, animales humanizados y ciudades ultramodernas; o llegar a un campamento indio y hallar una torre que llega al cielo, no solo a la cupula celeste del planeta, sino a casa de Dios, un ser muy poderoso, mas no inmortal. Y nos presentaba una hilarante mitología burocratizada, donde Dios solo es el jefe de un sector del espacio que debe dar cuentas a sus superiores de zona. Es más, cualquier habitante del espacio podía optar al puesto de Dios, cuando se produce una baja, y no se deja preparado un sucesor.

Oda siguió el mismo planteamiento de “casi todo vale” en One Piece, pero lo definió mucho más, llegando a plantear el mapa de un mundo esencialmente marino, donde existen leyes físicas exclusivas para una isla y no para todo el planeta, y donde hay normas que delimitan qué se puede hacer y qué no. De este modo, ir de una isla a otra es igual que cambiar de planeta. Si en una hace calor, en la siguiente puede nevar. En una isla sus habitantes están rodeados de arena y, en otra, de selvas tropicales. Puede haber dinosaurios, o superinsectos, o dragones, o zombis. Se puede encontrar albatros que caben en tu mano, o gaviotas que podrían tragarse un pesquero. Los habitantes de este mundo son humanos, pero también hay gigantes, tritones y sirenas de belleza peculiar. En ambas obras el mundo es el terreno de la imaginación y viceversa.

Similitudes

Las similitudes más evidentes no lo son tanto, si tenemos en cuenta que las historias Shōnen de la revista Shōnen Jump siguen la misma vieja divisa de la empresa, “doryoku, yuujou, shouri”; es decir, la dinámica “esfuerzo, amistad, triunfo”. Se trata de historias de superación personal, encabezadas por un personaje con una razón para seguir adelante. Desde que comienza la obra, sucede, sucedió o sucederá algo que marca al protagonista la senda que debe seguir. En el caso de Son Goku, el objetivo va fluyendo parejo a la historia y, a cada nuevo reto, sube su listón y varía levemente el objetivo final. Luffy lo tiene más claro, él va a ser el próximo Rey de los Piratas. En su caso, lo que varía, levemente, es el aumento de los retos y las pruebas a superar. La meta permanece perfectamente intacta.

Ambos personajes cumplen con otra de las premisas del Shōnen y de cualquier héroe nipón que se precie. Esto es que afrontan cada reto con una sonrisa en la cara, sin poder esconder la exitación que les produce cada nuevo obstáculo; es decir, son humanos y les afectan los problemas, pero no sera eso lo que los hunda. Una forma de ser perfectamente comprensible, viniendo de un pueblo que ha vivido tanto tiempo rodeado de dificultades de todo tipo, tales como terremotos, tsunamis, invasiones extranjeras, aislamiento, autarquía, y tragedias caídas del cielo.

Los nipones valoran el buen apetito -no la obesidad- y éste es otro requisito que ambos personajes cumplen con creces, al tener un saque desproporcionado que, en ambos casos, se alude a metabolismos hiperactivos, capaces de devorar y digerir cantidades ingentes de todo tipo de comida sin hacer muchos ascos a casi nada. Valoran y reconocen la buena cocina, pero son capaces de alimentarse de cosas inimaginables que puede, incluso, que ni les guste, mas no se quejarán y darán buena cuenta de ello.

CROSS EPOCH: DRAGON BALL X ONE PIECE

Lejos de estar enfadados o guardarse rencor a causa de la competencia, ambos autores han declarado, en más de una ocasión, su mutua admiración. Esto es tal que se han decidido a  sacar al mercado una historia conjunta que consta de un solo y único tomo. Su titulo, Cross Epoch.
Cross Epoch es una historia completamente inventada que amalgama ambas aventuras, mundos y personajes de ambas series. Los personajes están colocados por parejas, según lo parecidas que sean sus personalidades, y cada par hace un trabajo diferente.

Goku y Luffy: Son los protagonistas de ambas series, comparten su eterna sonrisa, su espíritu de aventura, su afán de superación, el tener una meta al final del camino, y un montón de amigos que les acompañarán en sus respectivos periplos. También comparten el hecho de albergar un secreto en sus vidas que ni ellos mismos conocen. Para Goku es su cola de mono, mientras que el secreto de Luffy es la misteriosa D. que figura en su apellido.

Piccolo y Zoro: En este caso comparten su obsesión por la fortaleza física y el entrenamiento, y un sentido de la orientación espantoso. Serían incapaces de encontrar el Polo Norte, aunque estuvieran delante del poste que lo señala.

Mutenroshi y Sanji: Estos dos comparten tan solo una cosa; es decir, son un par de pervertidos mujeriegos. Aunque Sanji es más caballeroso que el maestro tortuga, ambos se merecen las calabazas que se llevan y no ganan para algodón en sus sangrantes narices.

Vegeta, Trunks, Robin y Ussop: Estos cuatro aparecen como la tripulación pirata de Vegeta. Son, desde luego, cuatro de las personalidades más ambiguas de las dos series, con tendencias hacia el lado oscuro, pero capaces de hacer equipo y ayudar llegado el momento.

Bulma y Nami: En este relato, ladronas espaciales. Ambas comparten una forma de ser que no tolera obstáculos en su camino. Bajo sus fachadas de chicas materialistas se esconden unas mentes muy inteligentes y unas personas en las que, a la hora de la verdad, se puede confiar. Son bastante liantas y embaucadoras, pero con el sentido práctico que toda mujer posee.

Krilin y Chopper: Son maquinistas en un tren marino, muy parecido al que sale en One Piece durante la saga de Water 7, el Umi Ressha. Estos dos son un par de tipos excepcionales sin fe alguna en sus capacidades. Suelen sentirse raros y fuera de lugar, inferiores en capacidades, mas no hay espíritus más nobles que los de Krilin, el luchador calvo y chato -de hecho, no tiene nariz- y Chopper, el renito de la nariz azul.

Buggy, el payaso y Pilaf: Los piratas de la banda Pilapaggy, dos especímenes a los que hay que poner a comer a parte. Pilaf es un enano con aires de grandeza que pretende conquistar el mundo con sus dos lacayos. En cuanto a Buggy, pretende ser el Rey de los Piratas, ayudado por su tripulación que más parece una “troupe” de artistas de circo. Ambos son villanos de opereta y sus planes -a menudo tan ridículos como ellos mismos y sus secuaces- suelen acabar bastante mal. También son muy tenaces y tras su fracaso volverán a intentarlo otro día. Al fin y al cabo no saben hacer otra cosa, porque nunca aprenden.

Shenron: Se trata del dragón sagrado que da nombre a la serie. Puede ser convocado una vez al año, reuniendo las 7 bolas mágicas, para conceder un deseo, limitado por el poder del propio dragón. Es especifico de Dragon Ball y no posee, de momento, un homólogo claro en One Piece, aunque se habla del demonio del mar que, al parecer, creó las Akuma no mi, literalmente “fruta del demonio” o tal y como se las conoce en su versión española, “Nueces de Belcebú”. Es digno de reseñar que, casi todos los piratas más famosos, poseen algún tipo de habilidad mágica o poder de transformación concedido por una de estas frutas, que, a cambio, sustraen la capacidad de nadar, algo muy útil para cualquiera que se lance a la aventura en un planeta de marineros.

Las ausencias: Es importante señalar las ausencias de Brook y Franky, pues, cuando salió esta obra, aun no formaban parte de la tripulación de los Sombrero de Paja. También se notan las ausencias de secundarios de Dragon Ball, lógicas, a su vez, debido a la gran cantidad que hay.

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